Cuando la luz de uno eclipsa la del otro, el horizonte esconde su día en el anochecer.
La tierra se mezcla con el agua, y la naturaleza crece en su propio orden.
Es el juego del cisne, conquistando su instante.
Pensar que así fue, es no haber conocido la realidad.
El viento arrastra su mensaje vacío hacia quien quiera oírlo,
y el sol brilla, sin tonos suaves,
sobre un horizonte lejano,
sin la presencia añorada de quien soñó ser.
JRoU
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