Hicimos un pacto y fue no amarnos.
Creímos decirnos que el amor es un capricho donde existe Dios entre los dos.
Pensamos en ello más no era aquello que mil sueños despiertan hoy.
Creí en ti y tu de mi, cómo esculturas de bronce talladas con cincel de recio hierro que marca su curva en el perfil del Edén.
Una huella imborrable quedará de un camino que la lluvia y el sol no permiten borrar, siendo testigos su luna como sombra eterna del amor pasar.
Y así será, ese pacto en ti y en mi, eterno y fugaz que rompe el espejo de lo que quedó atrás.
Así será el pacto al final de quien comprenderá que para amar no necesitas ceder ante tu real acontencer.
Su mezcla asi, es el perfecto sentido de añorar ese amor que no se equivocó de ti.
JR
Las cuatro plumas de un olivo
Escritos de un libro abierto
Nota . Que buen es participar de en la redacción de un escrito del corazón.
No comments:
Post a Comment