Tuesday, December 2, 2025

Hermanos de Uniforme

Hermanos de uniforme Soldados de Colombia.

Aunque hoy camino por las calles sin el peso del equipo y sin el verde en mis hombros, mi corazón sigue marchando al mismo paso que ustedes. Porque ser soldado no es un momento de la vida: es una forma de ver el mundo, un compromiso que se lleva tatuado en el alma.
Escribe un hombre que, aunque ya no marcha en formación, sigue llevando en el pecho el mismo fuego que un día encendió el juramento a la bandera. Soy reserva, pero mi espíritu permanece en cada puesto de centinela, en cada instrucción al amanecer y en cada misión que hoy ustedes cumplen con temple y valor.
Cada amanecer en el que ustedes se preparan, cada guardia, cada patrulla, cada instrucción y cada sacrificio silencioso es un acto de servicio que pocos comprenden, pero que muchos necesitan. Desde la reserva, les afirmo con orgullo: no están solos. Detrás de ustedes hay generaciones que conocen el frío de la madrugada, el peso de la responsabilidad y el honor de portar el uniforme de la Patria.
A ustedes, soldados en servicio, les digo con respeto y admiración:
ustedes son la primera línea del honor nacional.
Son la muralla silenciosa que protege a millones de colombianos, la voluntad de acero que se mantiene firme aún cuando el país duerme. La institución les ha confiado su escudo, y ustedes lo portan con gallardía, sacrificio y disciplina inquebrantable.

A los que hoy están en servicio: mantengan firme la disciplina, la lealtad y el espíritu de cuerpo. El país descansa sobre sus hombros y confía en la rectitud de cada uno de ustedes. No olviden que su carácter es su mayor arma y que su ejemplo inspira incluso a quienes ya dejamos la línea de frente.

A mis compañeros de armas, activos y en reserva: sigamos unidos. La hermandad forjada entre soldados no se quiebra con el tiempo. La vocación no se pierde, solo evoluciona. Sigamos siendo guardianes de los valores que aprendimos: honor, deber y sacrificio. La hermandad militar no conoce retiro.
Los años pueden apartarnos del fusil, pero jamás del honor militar, del espíritu de cuerpo, ni de la convicción de defender a la Patria aun con la vida. La Institución vive en nuestros recuerdos, en nuestras cicatrices y en el ejemplo que damos fuera del uniforme.

Que Dios proteja cada paso que dan y guíe su misión.
Soldados ayer, hoy y siempre.
Mantengamos encendida la llama de la lealtad. Sigamos siendo guardianes del legado que nos formó: Patria,Honor, Lealtad 

JRoUmaña 
Curso Militar 

No comments:

Post a Comment