Curiosas miradas salen a observar el pasó melodioso sin ritmo del caminante en su oscuro y solitario caminó.
Mediodías nacen de balcones vecinos y distantes con armonía y complicidad musical.
Y es allí donde el cantar de un nocturno visitante alegra la velada de inocentes amantes que no se conocían en su inquietante pasión.
Las notas de un violin de unian al trombón dando al violenchelo la melodía del amor.
Corrió el caballero, la noche ya pasó.
JR
José Rodrigo Umaña Martínez
Las cuatro plumas de un olivo
Escritos de un libro abierto
Obra de:
No comments:
Post a Comment