El tren pasó y su vagón solo quedó en el camino si fin.
Alli sólo quedó lo qué ese viaje en sueños dejo.
Y asi la marcha lenta del vagón anterior, entendió que su carga era suave al dejar los sueños atrás sin ti en el.
Se soltó el vagón y se liberó el amor que no quiso viajar.
Se quedó si allá, como destinó conocido de un parador más, donde la estación era otra de otro destino que llegó y pasó.
El vagón quedó y alli se libero el AMOR.
José Rodrigo Umaña Martínez
Las cuarto plumas de un olivo
Escritos de un libro abierto
Muy lindo escrito.
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