El canto de un lejano gorrión al oriente entre nubes y rayos de luz su suave murmullo la ciudad escuchó.
Silbidos de suave tono cantaban al ritmo de rayos y truenos en el horizonte ya no azul de su ciudad.
Las ventanas su sudor iniciaban a ver las gotas de un calor interno que llamaba al abrigo y un vino para saborear el momento del silbido que cantaba lluvias y oscurecer.
Alli en la ventana, de pie ante el torrencial del cielo caer en romántico pensamiento su mente corrio sin contemplación.
Caminantes bajo la lluvia cruzaron su mirada y su encanto la cautivo de aquel momento qué no vivió con el.
Lluvia y relámpagos al corazón llenaron de interna pasión , al dia de encanto y amor que su mirada le otorgó.
Ella y el a distancia y lugares donde el silbido no se escucho, sentían el agua en su ventana golpear dando ritmo al corazón.
Era noche o era dia y asi la corriente pasaba frente a su mirada en fria gotas de un torrencial llover.
No era tarde para recordar ese instante que lleno de luz su corazón y dejo marcada su ilusión de amor.
José Rodrigo Umaña Martínez
Las cuarto plumas de un olivo
Escritos de un libro abierto
Escrito a la nostalgia, muy bueno
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