Entré nubes y praderas, abrazados por el paisaje, sentimos las brisas decembrinas pasar con su leve silbido.
Verdes praderas e intenso frío, eran el complemento del dia en su paisaje.
Cultivos y aves en lento vuelo daban al cielo su momento, reflejo del horizonte ocultando su cercano atardecer.
Allí en suave abrazó, ternura y caprichos la noche llegó dejando el paisaje detrás del telón.
JR
Escritos de un libro abierto